DIOS QUIERE HACER GRANDES COSAS EN TI Y A TRAVES DE TI!
DIOS QUIERE HACER GRANDES COSAS EN TI Y A TRAVES DE TI!
La Iglesia del Nazareno es una denominación cristiana evangélica, que existe con el propósito de servir como instrumento para el engrandecimiento del reino de Dios, mediante la predicación y la enseñanza del evangelio en todo el mundo.
Nuestro nombre origina de Jesús de Nazaret, quizá se pregunte, ¿qué significa ser un Nazareno en el día de hoy?
Como Nazarenos somos una comunidad global de fe, tenemos la misión de llevar la Buena Nueva de la vida en Jesucristo a personas de todo el mundo y de difundir el mensaje de la santidad bíblica por todo el mundo.
Creemos en llamar a la gente al arrepentimiento y a testificar una nueva vida en Cristo Jesús mediante el bautismo.
Creemos en el poder de la predicación de la palabra de Dios para traer cambio en las vidas de las personas.
Creemos en la salvación mediante Jesucristo, en la autoridad de las escrituras, en la salvación mediante la fe y en la salvación como regalo de la gracia de Dios.
No hablamos en lenguas en nuestros servicios. Creemos en el don del Espíritu Santo quien les da a las personas el poder de vivir una vida conforme a la voluntad de Dios y de hacer una verdadera diferencia en el mundo.
Tomamos la alabanza y adoración seriamente. Solo somos menos formales en nuestros servicios.
Creemos en vivir una vida cuidadosa que le testifica a un mundo que está observando que pertenecemos a la familia de Dios. Nuestras raíces provienen de la tradición que nació del movimiento de avivamiento de Juan Wesley en los años 1700.
Somos una gente amigable y cariñosa quienes desean, con la ayuda de Dios, vivir vidas santas que le rinden honor y gloria al Señor. En estas palabras, nuestra teología se define como “¡JESÚS ES SEÑOR!” Consideramos la Biblia como nuestra fuente de dirección en nuestra adoración y estilo de vida.
Nuestras enseñanzas se centran en la vida cotidiana con sensitividad en las necesidades y preocupaciones de los demás. Le damos oportunidad a la gente que pongan su fe en practica a través de las diferentes avenidas de servicio.
Nos sentimos honrados tomar nuestro lugar entre los mucho que se llaman cristianos. Nos reímos y lloramos juntos, nos regocijamos y nos apenamos juntos, crecemos juntos y caminamos juntos en fe. Somos una familia para todos los que aman a Jesús el Nazareno.
Queremos que sepas que hay un lugar para ti en la Iglesia del Nazareno Esperanza Viva.
A fin de que mantengamos nuestra herencia dada por Dios, la fe una vez dada a los santos, especialmente la doctrina y experiencia de la entera santificación como segunda obra de gracia, y también para que cooperemos eficazmente con otras ramas de la iglesia de Jesucristo en expandir el reino de Dios, nosotros, los ministros y los miembros laicos de la Iglesia del Nazareno, en conformidad con los principios de la legislación constitucional establecida entre nosotros, por la presente ordenamos, adoptamos y publicamos como la ley fundamental o Constitución de la Iglesia del Nazareno, los Artículos de Fe, El Pacto de Conducta Cristiana y los Artículos de Organización y Gobierno que aquí siguen, a saber:
LOS ARTICULOS DE FE
Creemos en un solo Dios eternamente existente e infinito, Creador y Sustentador soberano del universo; que solo Él es Dios, santo en su naturaleza, atributos y propósito. El Dios que es amor santo y luz es trino en su ser esencial, y se revela como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
(Génesis 1; Levítico 19:2; Deuteronomio 6:4-5; Isaías 5:16; 6:1-7; 40:18-31; Mateo 3:16-17; 28:19-20; Juan 14:6-27; 1 Corintios 8:6; 2 Corintios 13:14; Gálatas 4:4-6; Efesios 2:13-18; 1 Juan 1:5;4:8)
Creemos en Jesucristo, la Segunda Persona de la Divina Trinidad; We believe in Jesus Christ, the Second Person of the Triune Godhead; que Él es eternamente uno con el Padre; que se encarnó por obra del Espíritu Santo y nació de la Virgen María, de manera que dos naturalezas enteras y perfectas, es decir la Deidad y la humanidad, fueron unidas en una sola Persona verdadero Dios y verdadero Hombre, el Dios-Hombre.
Creemos que Jesucristo murió por nuestros pecados, y que ciertamente se levantó de entre los muertos y tomó otra vez su cuerpo, junto con todo lo perteneciente a la perfección de la naturaleza humana, con el cual ascendió al cielo y está allí intercediendo por nosotros.
(Mateo 1:20-25; 16:15-16; Lucas 1:26-35; Juan 1:1-18; Hechos 2:22-36; Romanos 8:3, 32-34; Gálatas 4:4-5; Filipenses 2:5-11; Colosenses 1:12-22; 1 Timoteo 6:14-16; Hebreos 1:1-5; 7:22-28; 9:24-28; 1 Juan 1:1-3; 4:2-3, 15)
Creemos en el Espíritu Santo, la tercera Persona de la Divina Trinidad, que está siempre presente y eficazmente activo en la Iglesia de Cristo y juntamente con ella, convenciendo al mundo de pecado, regenerando a los que se arrepienten y creen, santificando a los creyentes y guiando a toda verdad que está en Jesús.
(Juan 7:39; 14:15-18, 26; 16:7-15; Hechos 2:33; 15:8-9; Romanos 8:1-27; Gálatas 3:1-14; 4:6; Efesios 3:14-21; 1 Tesalonicenses 4:7-8; 2 Tesalonicenses 2:13; 1 Pedro 1:2; 1 Juan 3:24; 4:13)
Creemos en la inspiración plenaria de las Sagradas Escrituras, por las cuales aceptamos los 66 libros del Antiguo y Nuevo Testamento dados por inspiración divina, revelando infaliblemente la voluntad de Dios respecto a nosotros en todo lo necesario para nuestra salvación; de manera que no se debe imponer como Artículo de Fe ninguna enseñanza que no esté en ellas.
(Lucas 24:44-47; Juan 10:35; 1 Corintios 15:3-4; 2 Timoteo 3:15-17; 1 Pedro 1:10-12; 2 Pedro 1:20-21)
Creemos que Jesucristo por sus sufrimientos, por el derramamiento de su preciosa sangre y por su muerte en la cruz hizo una expiación plena por todo el pecado de la humanidad, y que esta expiación es la única base de la salvación y que es suficiente para todo individuo de la raza de Adán. La expiación es misericordiosamente eficaz para la salvación de aquellos incapaces de responsabilidad moral y para los niños en su inocencia; pero para los que llegan a la edad de responsabilidad es eficaz para su salvación solamente cuando se arrepienten y creen.
(Isaías 53:5-6, 11; Marcos 10:45; Lucas 24:46-48; Juan 1:29; 3:14-17; Hechos 4:10-12; Romanos 3:21-26; 4:17-25; 5:6-21; 1 Corintios 6:20; 2 Corintios 5:14-21; Gálatas 1:3-4; 3:13-14; Colosenses 1:19-23; 1 Timoteo 2:3-6; Tito 2:11-14; Hebreos 2:9; 9:11-14; 13:12; 1 Pedro 1:18- 21; 2:19-25; 1 Juan 2:1-2)
Creemos que la gracia de Dios por medio de Jesucristo se concede gratuitamente a todas las personas, capacitando a todos los que quieran, para volverse del pecado a la justicia, creer en Jesucristo, recibir perdón y limpieza del pecado, y seguir las buenas obras agradables y aceptables ante Él. Creemos también que la creación de la raza humana a la imagen de Dios incluyó la capacidad de decidir entre el bien y el mal y que, por tanto, los seres humanos fueron hechos moralmente responsables; que a través de la caída de Adán ellos se depravaron, de tal modo que ahora por ellos mismos, y por propia capacidad natural y obras, no pueden volverse a la fe e invocar a Dios.
(Semejanza Divina y responsabilidad moral: Génesis 1:26-27; 2:16-17; Deuteronomio 28:1-2; 30:19; Josué 24:15; Salmos 8:3-5; Isaías 1:8-10; Jeremías 31:29-30; Ezequiel 18:1-4; Miqueas 6:8; Romanos 1:19-20; 2:1-16; 14:7-12; Gálatas 6:7-8)
(Incapacidad natural: Job 14:4; 15:14; Salmos 14:1-4; 51:5; Juan 3:6a; Romanos 3:10-12; 5:12-14, 20a; 7:14-25)
(Don de gracia y obras de fe: Ezequiel 18:25-26; Juan 1:12-13; 3:6b; Hechos 5:31; Romanos 5:6-8, 18; 6:15-16, 23; 10:6-8; 11:22; 1 Corintios 2:9-14;10:1-12; 2 Corintios 5:18-19; Gálatas 5:6; Efesios 2:8-10; Filipenses 2:12-13; Colosenses 1:21-23; 2 Timoteo 4:10a; Tito 2:11-14; Hebreos 2:1-3; 3:12-15; 6:4-6; 10:26-31; Santiago 2:18-22; 2 Pedro 1:10-11; 2:20-22
Creemos que el Espíritu de Dios da a todos los que se arrepienten la ayuda bondadosa de la contrición de corazón y la esperanza de misericordia para que puedan creer; a fin de recibir perdón y vida espiritual. El arrepentimiento, que es un cambio sincero y completo de la mente respecto al pecado, involucra el reconocimiento de culpa personal y la separación voluntaria del pecado; se exige de todos los que por acción o propósito pecan contra Dios.
Creemos que todas las personas pueden caer de la gracia y apostatar; y, a menos que se arrepientan de sus pecados, se perderán eternamente sin esperanza. Creemos que los regenerados no necesitan volver al pecado; sino que podrán vivir en comunión inquebrantable con Dios a través del poder y la presencia del Espíritu Santo, quien testifica a su espíritu que son hijos de Dios.
(2 Crónicas 7:14; Salmos 32:5-6; 51:1-17; Isaías 55:6-7; Jeremías 3:12-14; Ezequiel 18:30-32; 33:14-16; Marcos 1:14-15; Lucas 3:1-14; 13:1-5; 18:9-14; Hechos 2:38; 3:19; 5:31; 17:30-31; 26:16-18; Romanos 2:4; 2 Corintios 7:8-11; 1 Tesalonicenses 1:9; 2 Pedro 3:9)
Creemos que la justificación es aquel acto benigno y judicial de Dios, por el cual Él concede pleno perdón de toda culpa, la remisión completa de la pena por los pecados cometidos, y la aceptación como justos de los que creen en Jesucristo y lo reciben como Salvador y Señor.
Creemos que la regeneración, o nuevo nacimiento, es aquella obra de gracia de Dios, por la cual la naturaleza moral del creyente arrepentido es vivificada espiritualmente y recibe una vida distintivamente espiritual, capaz de experimentar fe, amor y obediencia.
Creemos que la adopción es aquel acto benigno de Dios, por el cual el creyente justificado y regenerado se constituye en hijo de Dios.
Creemos que la justificación, la regeneración y la adopción de los que buscan a Dios son experiencias simultáneas recibidas por fe, precedidas por el arrepentimiento; y el Espíritu Santo da testimonio de estas obras y estado de gracia.
(Lucas 18:14; Juan 1:12-13; 3:3-8; 5:24; Hechos 13:39; Romanos 1:17; 3:21-26, 28; 4:5-9, 17-25; 5:1, 16-19; 6:4; 7:6; 8:1, 15-17; 1 Corintios 1:30; 6:11; 2 Corintios 5:17-21; Gálatas 2:16-21; 3:1-14, 26; 4:4-7; Efesios 1:6-7; 2:1, 4-5; Filipenses 3:3-9; Colosenses 2:13; Tito 3:4-7; 1 Pedro 1:23; 1 Juan 1:9; 3:1-2, 9; 4:7; 5:1, 9-13, 18)
Creemos que la santificación es la obra de Dios por medio de la cual transforma a los creyentes a la semejanza de Cristo. Esta es efectuada mediante la gracia de Dios por el Espíritu Santo en la santificación inicial, o regeneración (simultánea a la justificación), la entera santificación y la obra continua de perfeccionamiento del creyente por el Espíritu Santo, culminando en la glorificación, en la cual somos completamente conformados a la imagen del Hijo.
Creemos que la entera santificación es el acto de Dios, subsecuente a la regeneración, por el cual los creyentes son hechos libres del pecado original o depravación, y son llevados a un estado de entera devoción a Dios y a la santa obediencia de amor hecho perfecto.
Es efectuada por la llenura o el bautismo con el Espíritu Santo; y, en una sola experiencia, incluye la limpieza de pecado del corazón y la morada permanente y continua del Espíritu Santo, capacitando al creyente para la vida y el servicio. La entera santificación es provista por la sangre de Jesús, efectuada instantáneamente por la gracia mediante la fe y precedida por la entera consagración. El Espíritu Santo da testimonio de esta obra y estado de gracia.
Esta experiencia se conoce también con varios nombres que representan sus diferentes fases, tales como “la perfección cristiana”, “el amor perfecto”, “la pureza de corazón”, “la llenura o el bautismo con el Espíritu Santo”, “la plenitud de la bendición” y “la santidad cristiana”.
10.1. Creemos que hay una clara distinción entre el corazón puro y el carácter maduro. El primero se obtiene instantáneamente como resultado de la entera santificación; el segundo es resultado del crecimiento en la gracia.
Creemos que la gracia de la entera santificación incluye el impulso divino para crecer en gracia como discípulo semejante a Cristo. Sin embargo, este impulso se debe cultivar conscientemente, y se debe dar atención cuidadosa a los requisitos y procesos del desarrollo espiritual y mejoramiento de carácter y personalidad en semejanza a Cristo. Sin ese esfuerzo con tal propósito, el testimonio de uno puede debilitarse, y la gracia puede entorpecerse y finalmente perderse.
Al participar en los medios de gracia, especialmente en la comunión cristiana, en las disciplinas espirituales y en los sacramentos de la iglesia, los creyentes crecen en gracia y en amor sincero para con Dios y con el prójimo.
(Jeremías 31:31-34; Ezequiel 36:25-27; Malaquías 3:2-3; Mateo 3:11-12; Lucas 3:16-17; Juan 7:37-39; 14:15-23; 17:6-20; Hechos 1:5; 2:1-4; 15:8-9; Romanos 6:11-13, 19; 8:1-4, 8-14; 12:1-2; 2 Corintios 6:14-7:1; Gálatas 2:20; 5:16-25; Efesios 3:14-21; 5:17-18, 25-27; Filipenses 3:10-15; Colosenses 3:1-17; 1 Tesalonicenses 5:23-24; Hebreos 4:9-11; 10:10-17; 12:1-2; 13:12; 1 Juan 1:7, 9)
(“Perfección cristiana,” “amor perfecto”: Deuteronomio 30:6; Mateo 5:43-48; 22:37-40; Romanos 12:9-21; 13:8-10; 1 Corintios 13; Filipenses 3:10-15; Hebreos 6:1; 1 Juan 4:17-18
“Pureza de corazón”: Mateo 5:8; Hechos 15:8-9; 1 Pedro 1:22; 1 Juan 3:3
“La llenura o el bautismo con el Espíritu Santo”: Jeremías 31:31-34; Ezequiel 36:25-27; Malaquías 3:2-3; Mateo 3:11-12; Lucas 3:16-17; Hechos 1:5; 2:1-4; 15:8-9
“Plenitud de la bendición”: Romanos 15:29 “Santidad cristiana”: Mateo 5:1-7:29; Juan 15:1-11; Romanos 12:1-15:3; 2 Corintios 7:1; Efesios 4:17-5:20; Filipenses 1:9-11; 3:12-15; Colosenses 2:20-3:17; 1 Tesalonicenses 3:13; 4:7-8; 5:23; 2 Timoteo 2:19-22; Hebreos 10:19-25; 12:14; 13:20-21; 1 Pedro 1:15-16; 2 Pedro 1:1-11; 3:18; Judas 20-21)
Creemos en la iglesia, la comunidad que confiesa a Jesucristo como Señor, el pueblo del pacto de Dios renovado en Cristo, el cuerpo de Cristo llamado a ser uno por el Espíritu Santo mediante la Palabra.
Dios llama a la iglesia a expresar su vida en la unidad y la comunión del Espíritu; en adoración por medio de la predicación de la Palabra de Dios, en la observancia de los sacramentos y el ministerio en su nombre; en la obediencia a Cristo, la vida santa y la mutua rendición de cuentas.
La misión de la iglesia en el mundo es compartir la obra redentora y el ministerio reconciliador de Cristo en el poder del Espíritu. La iglesia cumple su misión haciendo discípulos mediante el evangelismo, la educación, mostrando compasión, trabajando por la justicia y dando testimonio del reino de Dios.
La iglesia es una realidad histórica que se organiza en formas culturalmente adaptadas; existe tanto como congregaciones locales y como cuerpo universal; aparta a personas llamadas por Dios para ministerios específicos. Dios llama a la iglesia a vivir bajo su gobierno en anticipación de la consumación en la venida de nuestro Señor Jesucristo.
(Éxodo 19:3; Jeremías 31:33; Mateo 8:11; 10:7; 16:13-19, 24; 18:15-20; 28:19-20; Juan 17:14-26; 20:21-23; Hechos 1:7-8; 2:32-47; 6:1-2; 13:1; 14:23; Romanos 2:28-29; 4:16; 10:9-15; 11:13-32; 12:1-8; 15:1-3; 1 Corintios 3:5-9; 7:17; 11:1, 17-33; 12:3, 12-31; 14:26-40; 2 Corintios 5:11-6:1; Gálatas 5:6, 13-14; 6:1-5, 15; Efesios 4:1-17; 5:25-27; Filipenses 2:1-16; 1 Tesalonicenses 4:1-12; 1 Timoteo 4:13; Hebreos 10:19-25; 1 Pedro 1:1-2, 13; 2:4-12, 21; 4:1-2, 10-11; 1 Juan 4:17; Judas 24; Apocalipsis 5:9-10)
Creemos que el Bautismo cristiano, ordenado por nuestro Señor, es un sacramento que significa la aceptación de los beneficios de la expiación e incorporación en el cuerpo de Cristo. El Bautismo es un medio de gracia que proclama la fe en Jesucristo como Salvador. Debe ser administrado a los creyentes que indican su disposición total de obediencia en santidad y justicia. Como participantes en el Nuevo Pacto, los niños y los moralmente inocentes podrán ser bautizados por petición de sus padres o tutores. La iglesia se asegurará de ofrecer instrucción cristiana. El Bautismo puede ser administrado por aspersión, afusión o inmersión.
(Mateo 3:1-7; 28:16-20; Hechos 2:37-41; 8:35-39; 10:44-48; 16:29-34; 19:1-6; Romanos 6:3-4; Gálatas 3:26-28; Colosenses 2:12; 1 Pedro 3:18-22)
Creemos que la Santa Cena instituida por nuestro Señor y Salvador Jesucristo es un sacramento que proclama su vida, sufrimientos, muerte sacrificial, resurrección y la esperanza de su Segunda Venida. La Santa Cena es un medio de gracia en el cual Cristo está presente por el Espíritu. Todos están invitados a participar por la fe en Cristo y ser renovados en vida, salvación y unidad como iglesia. Todos deben participar con aprecio reverente de su significado; y, por este medio, testificar de la muerte del Señor hasta que Él vuelva. Todos los que tienen fe en Cristo y amor por los santos están invitados por Él a participar tan frecuentemente como sea posible.
(Éxodo 12:1-14; Mateo 26:26-29; Marcos 14:22-25; Lucas 22:17-20; Juan 6:28-58; 1 Corintios 10:14-21; 11:23-32)
Creemos en la doctrina bíblica de la sanidad divina e instamos a nuestro pueblo a ofrecer la oportunidad de hacer la oración de fe para la sanidad de los enfermos. Creemos también que Dios sana a través de la ciencia médica.
(2 Reyes 5:1-19; Salmos 103:1-5; Mateo 4:23-24; 9:18-35; Juan 4:46-54; Hechos 5:12-16; 9:32-42; 14:8-15; 1 Corintios 12:4-11; 2 Corintios 12:7-10; Santiago 5:13-16)
Creemos que al final de los tiempos el Señor Jesucristo se revelará como Señor de todo. Vendrá otra vez en gloria y poder para establecer plenamente el reino de Dios que proclamó e inició en su vida y ministerio. Así como el Dios trino creó primero el cielo y la tierra, Dios los renovará en la nueva creación, donde morará eternamente con su pueblo redimido. Los que vivamos en el momento de Su venida no precederemos a los que durmieron en Cristo Jesús; mas si hemos permanecido en Él, seremos arrebatados con los santos resucitados para reunirnos con el Señor en el aire, y estaremos siempre con Él. En ese día, Dios, quien en la cruz triunfó sobre todos los poderes malignos, completará sus amorosos propósitos para la creación. No habrá más sufrimiento, injusticia ni muerte, y Dios enjugará toda lágrima.
(Deuteronomio 10:17; Isaías 11:1-9; 65:17-25; 66:22-23; Mateo 6:9-13, 24; 25:31-46; 28:18; Lucas 4:18-21; Juan 14:1-3; Hechos 1:9-11; 3:21; Romanos 8:18-22; 1 Corintios 13:12-13; 15:24-25; 28; 2 Corintios 5:17; Filipenses 1:6; 2:5-11; 3:20-21; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Tito 2:11-14; Hebreos 9:26-28; 2 Pedro 3:3-15; Apocalipsis 1:7-8; 12:10-12; 21:1-8; 22:7-20)
Creemos en la resurrección de los muertos, que los cuerpos tanto de los justos como de los injustos serán resucitados y unidos con sus espíritus, — “los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”.
Creemos en el juicio futuro en el cual toda persona comparecerá ante Dios para ser juzgada según sus hechos en esta vida.
Creemos que a los que son salvos por creer en Jesucristo nuestro Señor y le siguen en obediencia se les asegura la vida gloriosa y eterna; y que los que permanezcan impenitentes hasta el fin, sufrirán eternamente en el infierno.
(Génesis 18:25; 1 Samuel 2:10; Salmos 50:6; Isaías 26:19; Daniel 12:2-3; Mateo 25:31-46; Marcos 9:43-48; Lucas 16:19-31; 20:27-38; Juan 3:16-18; 5:25-29; 11:21-27; Hechos 17:30-31; Romanos 2:1-16; 14:7-12; 1 Corintios 15:12-58; 2 Corintios 5:10; 2 Tesalonicenses 1:5-10; Apocalipsis 20:11-15; 22:1-15)
(1) Las referencias bíblicas respaldan los Artículos de Fe y se incluyeron aquí a partir de la decisión de la Asamblea General de 1976. No deben considerarse parte del texto constitucional.
Párrafos 1-16.2 del Manual 2023
La Biblia nos dice que el camino a Dios es Jesús y solo por medio de Él llegamos a conocerlo. Para comenzar una vida con Dios uno tiene que reconocer a Jesús como el camino, la verdad y la vida. Juan 14:6-7—”Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí. Si ustedes realmente me conocieran, conocerían también a mi Padre”.
Jesús no solo es El camino hacia Dios, Él es la imagen de Dios. Para conocer a Dios tenemos que conocer a Jesús. Colosenses 1:15 “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación”.
Al aceptar a Jesús, Dios nos hace sus hijos. No es por nacimiento humano que somos hijos de Dios, sino por un nacimiento divino o espiritual. Como humanos somos criaturas de Dios. Pero el derecho de ser hijo de Dios solo le pertenece al que lo recibe en su corazón.
Juan 1:12 “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Éstos no nacen de la sangre, ni por deseos *naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios”.
Uno recibe a Jesús cuando reconoce su necesidad de Dios. Cuando reconocemos nuestra falta y entendemos que solo por Jesús se rompe el ciclo del pecado, llegamos a recibirlo. Jesús murió en la cruz para que nosotros pudiéramos acercanos a Dios. Como seres humanos hemos cometido muchas faltas. El pecado nos separa de Dios. Nosotros no podemos romper esa tendencia, por más que tratemos no lo podemos lograr. El pecado merece castigo. Pero Dios, por su gran misericordia, permitió que Jesús tomara el castigo del pecado en nuestro lugar haciendo posible para nosotros acercarnos a El. Romanos 3:23 y 6:23 “…pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios… Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor”.
1 Corintios. 15:3-4 “Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, que fue sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras”.
Uno comienza una nueva vida con Dios al confesar y creer en Jesús con todo el corazón.
Romanos 10:9-10 “…si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo *levantó de entre los muertos, serás salvo.10 Porque con el corazón se cree para ser *justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo”.
Para mantener su nueva vida con Dios le recomiendo que tome los siguientes pasos:
Comience a leer la Biblia. Le recomiendo que empiece en el evangelio de Juan en el Nuevo Testamento.
Asista a la iglesia cristiana donde pueda congregarse, recibir apoyo y continuar su crecimiento en Dios.
Ore todos los días. Converse con Dios e invítale a ser parte de cada área de tu vida.
Pastor Principal de Esperanza Viva Campus
Pastor Sam Montanez es originario de Santurce, Puerto Rico. Ha sido parte de Harrisonburg desde 2002, es el plantador de la Iglesia Nazarena ...
Pastor Associado
Felicidad es originaria de Panamá y es parte de la comunidad de Harrisonburg desde el 2002. Felicidad es un Presbítero ordenado por la Iglesia ...
Directora del Ministerio de Alabanza
Amanda es originaria de San Juan, Puerto Rico y ha sido parte de nuestra iglesia desde 2002. Ha sido vocalista de varias bandas de alabanza y adoración ...
Equipo de Voluntarios
¡Tenemos un equipo de niños espectacular! Nos honra contar con líderes capacitados, apasionados y comprometidos que ponen todo su corazón en este ministerio. Su amor por Dios y por la niñez se refleja en cada enseñanza y actividad, asegurando que cada niño se sienta amado, valorado y guiado hacia el plan de Dios para sus vidas.
Pastor del Ministerio de Jóvenes
Pastor Chris es originario del Norte de Virginia con antecedentes de Honduras y ha vivido en los Estado Unidos toda su vida ...